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Asesinato de conductor de Etupsa revela escalada de extorsión en Lima

Asesinato de conductor de Etupsa revela escalada de extorsión en Lima

El crimen en San Martín de Porres expone la vulnerabilidad del transporte público ante grupos criminales que exigen cupos.

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El pasado 7 de junio de 2026, en el distrito limeño de San Martín de Porres, se registró un hecho violento que ha reacendido la alerta sobre la seguridad del sector transporte público. Simón Gómez Rute, conductor de la empresa Etupsa asignado a la ruta Línea 1 entre San Martín de Porres y Pachacámac, fue asesinado a balazos en el cruce de la avenida 12 de Octubre con la calle Antonio de Zela. El ataque ocurrió cuando el vehículo se encontraba detenido en el paradero 'El Toldo' para recoger pasajeros.

La dinámica del crimen

Según las declaraciones de testigos presenciales, la agresión fue ejecutada por dos sujetos con coordinación precisa. Uno de ellos, montado en una motocicleta, se aproximó al bus y disparó a través de la ventana del conductor. Simultáneamente, un segundo atacante, quien viajaba como pasajero dentro de la unidad, sació su arma contra la víctima desde el interior del vehículo. Tras efectuar los disparos, ambos agresores huyeron en la motocicleta por la avenida 20 de Agosto hacia el parque Simón Bolívar.

La gravedad de las heridas obligó a trasladar al conductor al Hospital Luis Negreiros, donde se confirmó su fallecimiento. La Policía Nacional inició inmediatamente las investigaciones para identificar y capturar a los responsables del crimen.

Extorsión como contexto

Más allá del acto criminal inmediato, el incidente revela un patrón estructural de intimidación contra empresas de transporte en la capital. Trabajadores de Etupsa han señalado que la compañía ha sido objeto de amenazas por parte de una organización criminal que exige el pago de cupos mensuales. Estas intimidaciones habrían comenzado a intensificarse durante la semana previa al asesinato.

Adicionalmente, se reveló que días antes del ataque, uno de los conductores sufrió un robo de su celular en circunstancias no especificadas. Este incidente permitió a los delincuentes acceder a una base de datos con aproximadamente un centenar de contactos de trabajadores de la empresa, facilitando así el seguimiento y la planificación de las acciones extorsivas que culminaron con este hecho fatal.