El principal sospechoso por la muerte de Zoila Castillo y su hijo de seis años, Alexis Alcántara, confesó ante la Policía Nacional ser el autor de ambos crímenes. Este testimonio se produjo durante las diligencias realizadas tras su captura en la provincia de Tocache, región San Martín. Aunque la declaración constituye un avance significativo en las pesquisas, el detenido aún debe formalizar este testimonio ante el Ministerio Público. Actualmente, Alcántara permanece detenido en la sede de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), cumpliendo una orden de detención preliminar por siete días mientras continúan las investigaciones para esclarecer las circunstancias exactas de los hechos.
Reconstrucción de los hechos y hallazgos
La investigación se centra en determinar la secuencia de acontecimientos que precedieron a la muerte de las víctimas. Zoila Castillo, de 29 años, viajó el 14 de mayo desde Lima hacia Tarapoto acompañada de su hijo. Según sus familiares, ambos se dirigían a encontrarse con Alcántara, quien debía recibirlos. Tras el viaje, la comunicación con la joven madre se interrumpió, lo que llevó a sus familiares a reportar su desaparición. Días después, integrantes de las rondas campesinas hallaron el cuerpo del niño en una zona de Uchiza. Posteriormente, los restos de Zoila Castillo fueron encontrados a pocos metros del lugar donde fue localizado el menor.
Análisis de evidencias digitales
Las autoridades continúan reuniendo elementos de prueba para contrastar la versión del detenido con las evidencias físicas y digitales. Los investigadores analizan los dispositivos móviles relacionados con la investigación, con el objetivo de reconstruir las comunicaciones que mantuvieron Zoila Castillo y Alcántara antes del viaje. Se examinan registros, mensajes y otras evidencias digitales que puedan contribuir al esclarecimiento del caso. Esta labor es crucial dado que Zoila utilizaba dos teléfonos celulares, uno para trabajo y otro para asuntos personales.
Un aspecto relevante de la investigación es el hallazgo de un equipo completamente calcinado junto al cuerpo del menor. No obstante, los allegados señalaron que desde otro dispositivo se publicó un estado de WhatsApp mostrando un paisaje de la selva cuando la mujer ya no mantenía contacto con su entorno. Por ello, los investigadores buscan determinar quién tuvo acceso al teléfono y realizó dicha publicación, lo que podría arrojar luz sobre la dinámica de los eventos posteriores a la desaparición.