La Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro) ha emitido una advertencia técnica sobre la viabilidad de la campaña agrícola 2026-2027, señalando que la producción nacional de alimentos podría reducirse hasta en un 50% como consecuencia directa del Fenómeno El Niño Costero y Global. Según el análisis presentado por el gremio agrario, las altas temperaturas persistentes, el estrés hídrico severo y la proliferación de plagas ya están afectando a los cultivos en diversas regiones del país. Esta situación climática no solo pone en riesgo la estabilidad productiva, sino que también amenaza directamente la canasta básica familiar, compuesta por productos esenciales como la papa, el arroz, las menestras y una variedad extensa de frutas.
Impacto diferenciado según la región geográfica
El análisis detallado de Conveagro distingue entre los efectos del Niño Costero —caracterizado por elevadas temperaturas— y el potencial impacto del Niño Global, que podría superponerse generando un escenario complejo similar al registrado durante 1997-1998. En la costa norte, el calor excesivo está alterando fisiológicamente a los cultivos frutales como el limón y el mango, reduciendo su floración y comprometiendo las próximas cosechas. Por otro lado, en la sierra centro y sur, la principal preocupación radica en la escasez de lluvias; dado que el 70% del cultivo de papa depende directamente de las precipitaciones pluviales.
Luis Cruz, gerente general de Conveagro, enfatizó que el impacto actual no proviene tanto de las lluvias torrenciales como del incremento térmico que genera estrés hídrico en las plantas. Esta alteración provoca la caída prematura de flores y limita la formación de frutos y tubérculos. Las estimaciones indican que entre el 20% y el 30% de las tierras agrícolas del país, equivalentes a aproximadamente 2,2 millones de hectáreas, podrían sufrir daños significativos.
Proyecciones económicas y seguridad alimentaria
Las cifras presentadas por la organización agraria proyectan que las pérdidas económicas totales superarían los US$ 3.000 millones, considerando no solo el daño a los cultivos, sino también a la infraestructura hídrica y servicios públicos asociados. Entre los productos con mayor riesgo de reducción en su producción se encuentran la aceituna (con una caída estimada del 70,8%), la fresa (-60,6%) y el maíz choclo (-42,4%). Asimismo, la producción cafetalera enfrenta riesgos por sobremaduración y caída prematura de granos debido a las alteraciones climáticas en la Amazonía.
Anaximandro Rojas, presidente de Conveagro, señaló que esta reducción en la oferta nacional se traduciría inevitablemente en incrementos de precios para el consumidor final. El escenario descrito implica no solo un impacto económico directo, sino también efectos sociales como el desempleo rural derivado de la imposibilidad de sembrar. Ante este contexto, el gremio ha solicitado al nuevo Gobierno priorizar programas de recuperación que incluyan créditos blandos y fortalecer Agrobanco para apoyar a los aproximadamente 70% de alimentos producidos por la agricultura familiar.