La FIFA transformó por primera vez el descanso de una final de la Copa del Mundo en un espectáculo al estilo Super Bowl, marcando un hito histórico durante el partido decisivo entre Argentina y España. Este evento, celebrado en el MetLife Stadium, consolidó la innovación de extender el entretiempo hasta los 27 minutos —muy por encima de los 15 habituales— para integrar una producción musical de gran escala que incluyó a Shakira, Madonna, BTS y Justin Bieber.
La redefinición del espectáculo deportivo
Inspirada en el formato de la NFL, esta iniciativa buscó fusionar el deporte con el entretenimiento global. La puesta en escena fue producida por Global Citizen junto a Live Nation y Done + Dusted, bajo la dirección artística de Chris Martin, vocalista de Coldplay. Esta decisión no solo amplió los tiempos de pausa tradicionales, sino que estableció un precedente estructural para futuras ediciones del torneo mundial.
Artistas globales en el escenario
Madonna inauguró la ceremonia interpretando "Music Inferno" a bordo de un vehículo descapotable, acompañada por Ronaldo Nazário y Ronaldinho. Posteriormente, BTS ejecutó "Dynamite", mientras Justin Bieber ofreció una versión acústica de "Everything Hallelujah" con guitarra propia. Shakira cerró la actuación principal interpretando "Dai Dai", la canción oficial del torneo, en un segmento que incluyó a bailarines seleccionados mediante el concurso FIFA y al cantante Burna Boy.
Un cierre simbólico e internacional
El evento concluyó con una proyección de Pelé invitando a la unión deportiva. El coro PS22, Coldplay y las orquestas Filarmónica de Nueva York y Sinfónica Simón Bolívar interpretaron "Believe in Love" ante fuegos artificiales. La ceremonia previa incluyó himnos nacionales por Jennifer Hudson, María Becerra y Spanish Brass, además de la presencia de celebridades como Tom Cruise y Beyoncé en las tribunas.