El líder norcoreano, Kim Jong-un, inspeccionó el destructor Kang Geon de la Armada durante sus pruebas de evaluación y subrayó la necesidad crítica de fortalecer las capacidades navales para la disuasión nuclear. Esta acción se produce en un contexto estratégico preciso: días antes de la llegada del presidente chino, Xi Jinping, a Pyongyang, programada para este lunes 9 de junio de 2026. La agencia oficial norcoreana (KCNA) confirmó que el mandatario fue acompañado por su hija Kim Ju-ae durante la visita al buque de guerra, marcando un momento significativo en la visibilidad pública de lo que se percibe como una posible sucesión política.
Fortalecimiento de la disuasión estratégica
Durante la inspección del destructor de 10.000 toneladas, Kim Jong-un enfatizó la importancia de un «fortalecimiento rápido» de las fuerzas navales para dotarlas de capacidades de «disuasión en la guerra nuclear». Según los informes oficiales difundidos por KCNA el sábado, el líder norcoreano destacó que estas fuerzas deben estar preparadas para «infligir golpes fatales al enemigo en cualquier momento», tanto bajo el agua como en la superficie. El desarrollo y producción de lo que se denominaron «armas submarinas secretas» fueron otros puntos centrales del discurso durante esta revisión técnica.
El contexto diplomático con Pekín
La visita de Xi Jinping, confirmada por los medios oficiales tanto de China como de Corea del Norte para extenderse hasta el martes, reactiva una relación marcada por la alianza histórica y la dependencia económica de Pyongyang. Este encuentro ocurre en un momento geopolítico delicado, tras las reuniones mantenidas a mediados de mayo entre Kim Jong-un y el presidente estadounidense Donald Trump en Pekín. En aquella cita, ambas partes confirmaron tener una «meta compartida» de desnuclearizar Corea del Norte.
Tensiones entre disuasión y diplomacia
A pesar de los compromisos declarados durante las conversaciones con Washington, Kim Jong-un ha reiterado que la disuasión nuclear es prioritaria para su régimen. Ha establecido claramente que no dialogará con Estados Unidos o Seúl si insisten en condiciones previas de desnuclearización. Por otro lado, China ha rebajado progresivamente su oposición al programa nuclear norcoreano en los últimos años, priorizando la estabilidad regional y preservando su influencia mientras se observa una aproximación estratégica entre Pyongyang y Rusia.