La economista Paola del Carpio ha planteado una reflexión fundamental sobre el desarrollo nacional al sostener que mejorar la productividad es un proceso ineludible que debe priorizar, necesariamente, tres ejes estructurales: la calidad de la educación, la inserción laboral efectiva y las condiciones del mercado de trabajo. Asimismo, subraya la importancia crítica del entorno regulatorio y operativo alrededor de la actividad económica como motor indispensable para el progreso sostenible.
La trilogía estructural del desarrollo
El planteamiento expuesto por Del Carpio no se limita a una observación teórica abstracta, sino que apunta directamente hacia los determinantes microeconómicos y macroeconómicos de la nación. Al vincular explícitamente el aumento de la productividad con la educación y la empleabilidad, se está reconociendo que el capital humano constituye el activo más valioso para superar las limitaciones históricas del país.
La mención específica sobre "las condiciones del mercado de trabajo" sugiere una mirada crítica hacia la informalidad y la precarización laboral. En este sentido, la propuesta implica que sin reformas profundas en los derechos laborales y la protección social, el crecimiento económico puede resultar estéril para gran parte de la población, indicó Eje Público.
El entorno como facilitador clave
Otro aspecto central del análisis es la referencia al "ambiente alrededor de la actividad económica". Este concepto trasciende la mera regulación fiscal e incluye aspectos burocráticos, legales y de seguridad jurídica que afectan directamente a las empresas. Un ambiente hostil o incierto disuerte la inversión necesaria para modernizar los sectores productivos.
La interconexión entre estos factores revela una visión sistémica del problema económico peruano. No basta con aumentar el gasto público en infraestructura si no se cuenta con trabajadores capacitados ni un marco legal predecible que garantice las inversiones a largo plazo, según Peru21.