El Fondo para la Transición y la Resiliencia en la Educación (TREF), financiado por la Unión Europea, Alemania, Francia y Suiza, ha publicado una evaluación nacional realizada en junio que detalla el impacto del conflicto reciente sobre el sistema educativo libanés. Según esta radiografía completa, elaborada con apoyo técnico de Unicef y el Ministerio de Educación y Educación Superior del Líbano, al menos 340 centros educativos —públicos, privados y técnicos— resultaron dañados por los ataques del Ejército de Israel. De este total, 17 escuelas han quedado completamente destruidas, lo que representa una amenaza directa para la continuidad pedagógica en el país.
Concentración geográfica de los daños
Los perjuicios a la infraestructura escolar no se distribuyen uniformemente, sino que presentan una concentración significativa en las gobernaciones de Nabatieh, Líbano Sur, Becá, Baalbek-Hermel, Beirut y Monte Líbano. Estas regiones han sido identificadas como algunas de las zonas más afectadas por los ataques aéreos e terrestres israelíes durante el conflicto reciente. La magnitud del deterioro varía considerablemente entre los distintos edificios: mientras algunos centros presentan únicamente desperfectos menores que requieren reparaciones rápidas, otros exigen amplias obras de rehabilitación estructural o una reconstrucción total para garantizar la seguridad física de sus ocupantes antes de su reapertura.
Riesgo educativo y contexto socioeconómico
La organización ha advertido que al menos 100.000 niños en Líbano corren el riesgo de quedarse sin acceso a las aulas al inicio del próximo curso escolar, previsto para septiembre, si no se actúa con urgencia para reparar los centros dañados. Marcoluigi Corsi, representante de Unicef en el país, ha enfatizado que "las escuelas son mucho más que edificios", constituyendo espacios donde los niños aprenden y comienzan a recuperarse de las crisis. Esta advertencia cobra mayor relevancia al considerar que la educación libanesa ya se encontraba gravemente afectada por una sucesión previa de crisis económicas, sociales y de seguridad.
Implicaciones para el bienestar infantil
Unicef ha señalado explícitamente que una nueva interrupción prolongada del aprendizaje tendría consecuencias duraderas no solo académicas, sino también en la salud mental y el bienestar general de los menores. La organización advierte que cada día sin escolarización aumenta el riesgo de pérdida de aprendizaje, abandono escolar e incremento de la exposición a riesgos sociales como el trabajo infantil o el matrimonio precoz. Para abordar esta situación, Unicef trabaja junto al Ministerio de Educación y otros donantes para impulsar la rehabilitación, aunque subraya que la magnitud de la destrucción exige una financiación mucho mayor antes del inicio del próximo año escolar.