La capital de Ucrania, Kiev, fue el escenario de un nuevo y devastador ataque aéreo la madrugada del lunes 6 de julio de 2026. Según un balance provisional presentado por Timur Tkachenko, jefe de la administración militar de la ciudad, al menos ocho personas perdieron la vida y otras veinticuatro resultaron heridas en los bombardeos. Los servicios de emergencia atendieron daños en varios distritos residenciales mientras el alcalde Vitali Klichkó confirmaba desperfectos e incendios en bloques de viviendas que obligaron a realizar rescates, incluyendo menores.
Contexto previo y declaraciones oficiales
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había advertido la víspera sobre un nuevo ataque masivo inminente. Esta previsión se confirmó con los hechos de la madrugada del lunes, que ocurrieron antes del comienzo de la cumbre anual de la OTAN programada para Turquía. El último bombardeo similar mató a treinta personas en Kiev el jueves anterior.
Impacto y respuesta internacional
Durante las primeras horas del lunes, se escucharon fuertes explosiones mientras drones y misiles rusos se dirigían hacia la capital ucraniana. La Fuerza Aérea de Ucrania informó sobre Telegram los movimientos de estos proyectiles en tiempo real.