En el contexto de la conmemoración del Stop Cyberbullying Day, celebrado este tercer viernes de junio, especialistas en seguridad digital y bienestar infantil han emitido advertencias sobre la identificación temprana de casos de acoso cibernético. Según un informe de las Naciones Unidas presentado en 2026 sobre violencia contra los niños, el 66% de los menores consultados considera que este problema ha aumentado en los últimos años, mientras que uno de cada dos afirma no saber dónde pedir ayuda o cómo denunciar estas situaciones.
La naturaleza persistente del acoso digital
Eduardo Tumy, especialista en seguridad digital y Country Partner de Bitdefender para Intecnia Corp, explica que la característica distintiva del ciberacoso es su capacidad para producirse a cualquier hora y través de múltiples plataformas. Esta omnipresencia amplifica el alcance del acoso y dificulta que los menores puedan alejarse físicamente o emocionalmente de la situación, diferenciándola de otros conflictos interpersonales tradicionales.
Indicadores conductuales y respuesta institucional
Mickael Worms Ehrminger, psicólogo consultado en el marco del informe, señala que los adultos deben prestar atención a cambios repentinos de conducta. A diferencia de un conflicto escolar puntual, la víctima puede estar expuesta al acoso durante gran parte del día a través de sus dispositivos personales.
Las recomendaciones técnicas y psicológicas incluyen mantener una comunicación abierta sin culpabilizar a las víctimas, conservar evidencias digitales como capturas de pantalla y reportar el contenido ofensivo en las plataformas correspondientes. En casos que impliquen amenazas directas o riesgos para la seguridad física del menor, se indica acudir a la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (Divindat) de la Policía Nacional del Perú o buscar orientación en los servicios de apoyo del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.
Del control al acompañamiento educativo
Tumy concluye que el enfoque debe desplazarse desde el mero control hacia un modelo de acompañamiento parental. La combinación de diálogo constante, educación digital y herramientas tecnológicas adecuadas se presenta como la vía para identificar riesgos tempranamente, mitigando las consecuencias psicológicas derivadas del aumento percibido en estas agresiones digitales.