Sector construcción ante El Niño: la capacidad privada de gestionar emergencias
Capeco propone integrar prevención, desarrollo territorial y reforzamiento de viviendas para reducir futuros daños causados por fenómenos climáticos.
La recurrencia de eventos meteorológicos extremos ha colocado al sector construcción en el centro del debate sobre la resiliencia urbana. Ante los desafíos que impone El Niño, la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) ha planteado una estrategia integral para mitigar riesgos y reducir daños futuros.
La entidad gremial enfatiza que la gestión de emergencias no puede limitarse a la respuesta reactiva. Es necesario un enfoque proactivo que combine la prevención estructural con el desarrollo territorial ordenado.
Estrategia integral contra desastres
La propuesta de Capeco se sustenta en tres pilares fundamentales: la prevención, el desarrollo territorial y el reforzamiento del parque habitacional existente. Este modelo busca transformar la manera en que las ciudades peruanas enfrentan la volatilidad climática.
El sector privado reconoce su rol crucial en esta transición. No se trata solo de construir infraestructura nueva, sino de adaptar lo ya construido a nuevas realidades ambientales. La capacidad técnica del gremio es vista como un activo clave para el Estado y la sociedad civil.
Importancia del desarrollo territorial
El ordenamiento territorial emerge como una herramienta indispensable para reducir la exposición de la población al riesgo. Una planificación adecuada permite identificar zonas vulnerables antes de que se produzcan asentamientos humanos o proyectos de infraestructura críticos, según informamos en El Niño Severo: Principal Riesgo Externo Para la Construcción Peruana Según CAPE.
Sin embargo, la implementación efectiva requiere coordinación interinstitucional y marcos normativos claros. La iniciativa privada está dispuesta a colaborar en el diseño de estas políticas, aportando datos técnicos y experiencia operativa.
Reforzamiento del patrimonio habitacional
Más allá de la gran infraestructura, las viviendas familiares representan una vulnerabilidad significativa. El reforzamiento estructural de hogares existentes es una medida costo-efectiva para salvar vidas y reducir pérdidas económicas durante eventos como El Niño.
La intervención en el tejido urbano existente exige innovación constructiva y acceso a financiamiento adecuado. Aquí, la sinergia entre políticas públicas e inversión privada resulta determinante para escalar las soluciones disponibles.